Es la Calma II

Para leer Es la Calma I (primera parte) click aquí

SIGUE SIENDO LA CALMA. (La que inquieta).

Hay bocas que miran mejor que mil ojos y ojos que hablan mas de mil palabras. 

Hay labios en bocas que quedaron atascados y perdieron las palabras que necesitaban para quedarse en mi cama.

Hay lunas que se metieron en mi cama desvalijada para revolver mis sábanas y atrapar mis sueños entre las caderas inquietas de la madrugada.

Hay madrugadas atrapadas en sueños y sueño en lugares en los que recuerdo los recuerdos para no volverlos a soñar.

Y recuerdo montañas que debí escalar ; ¡qué puta adictiva es la pena; siempre fui de mar!.

Hay mares llenos de (h)olas ; llenos de adiós . ¡¿Ay Dios , en qué  momento sucedió?! . ¿En qué momento dejé de ser yo para ser la que soy hoy? .

Hoy soy las bocas que me miraron y los ojos que me besaron . Soy las lunas que metí en mi cama para resolver mis sueños y revolvieron las sábanas. 

Soy la sombra de los recuerdos que guardé con luz para mantenerlos.

Y soy las montañas que no escalé y las catástrofes llenas de pena que abandoné.

Soy la pena que nunca se agota de mirar al mar color nomeolvides;inmenso;potente; envolvente de la calma que me recuerda que no es la tormenta la que inquieta.

“Creyendo crear que creo alguna creación de mis recreaciones, creí que creaba” …

Gracias a las tormentas por no dejarnos a la deriva de la calma, por no dejarme nunca morir.

Fragmentos del libro…

  La noche prometía despejada al final de la primavera. La Luna se había comido cada uno de los rayos del sol sin apenas una nube de guarnición. El cielo había dado una tregua tras las tormentas que habían azotado con furia todo  cuanto conocían los límites de la finca durante semanas. Mientras las estrellas se bañaban allá arriba, la madre Luna las observaba pavoneando su color plata. 

    Dasha había decidido descorchar la última botella de vino Búlgaro que quedaba en la despensa. Aquel sabor  ya tan conocido, le recordaba a cada una de las veces, a cada uno de los viajes, y le sumía, completamente abstraída, en una especie de letargo melancólico. Habían pasado unas escasas veintitrés horas de su último viaje y en su blanca y anémica tez, aún se dibujaban los golpes del último monstruo.  

    A lo lejos, con la mirada somnolienta, intentaba reconocer la figura y las sombras de la anciana acercándose. La odiaba y la necesitaba. Guardaba contra ella toda esa rabia que  la juventud tiene a la razón y a la sensatez cuando nos dice que nos equivocamos, unido a esa terrible seducción que ejerce la influencia de una personalidad que nos somete.

  Dasha esperó a que llegase a escasos metros de ella y echase una mirada a aquel agujero cada vez mas deforme y empantanado que cavó tiempo atrás con las pautas de la anciana, y que ahora se venía abajo sin remedio. Mientras miraba a la anciana acercarse, se preguntaba a si misma si todo aquello que fue transformándola en cada viaje, se seguía debiendo a la magia o a algo tan simple como la liberación que nos llega al ceder y abrir la jaula donde guardamos esos deseos y tentaciones enjaulados por miedos, tradiciones, familia, amigos, allegados o alguna estúpida y mundana pauta social. 

   La anciana aceleró el paso y al llegar a escasos metros de ella y sin cruzar palabra, centró su mirada en el pozo. Dasha intentaba llamar su atención con gestos que traducían su ansiedad y su desesperación.-¡Se vendrá abajo! – volvió a gritar exigiendo alguna especie de solución. La anciana caminó al borde del agujero comprobando la escasa solidez de sus límites mientras el barro cedía hasta el fondo anegado, ahogándose y desapareciendo a la vista. 

  La jóven siempre odió esos silencios cargados de palabras a través de miradas que le decían que el viaje de sus pensamientos no era el correcto. – ¿En qué momento pensaste que no ocurriría?- contestó la anciana en tono de burla. – ¿Aún no has sido capaz de entenderlo, ¡aún te queda un viaje!. – ¿y cómo conseguiré hacerlo esta vez?. ¡Quedaré sepultada en el agujero antes de poder regresar!. No aguantará, estoy segura -añadió con la voz ahogada-. La última vez el barro casi inunda mi boca, es imposible que pueda regresar y ¡necesito hacer este viaje!. ¡He llegado hasta aquí y no puedo parar!. ¡No puedo!. Les tengo que enseñar la verdad.- sentenció.

  La voz de Dasha se había convertido en un hilo fino a causa de la debilidad y el alcohol. Sus rodillas, desnudas, se clavaron sobre el barro aún húmedo de los límites de aquella especie de pozo cósmico frente a los pies de la anciana. Su mirada tintineaba desesperación. La música de un viento frío hizo bailar los pliegues del su camisón y se cruzó en el aire con las palabras de la anciana.-Mira el pozo Dasha, mírate ahí, en él…No les importa la verdad, nunca querrán oír lo que tienes que decir. 

-¿Por qué?. A mi me importaría.

-No, niña, nadie quiere saber aquello que remueva sus propios monstruos. Nadie quiere saber verdades que guarda ocultas por miedo a que devoren alguna parte de ellos. La cobardía hacia nosotros mismos las escondemos ignorando el dolor de los demás.  

  La muchacha pareció entender todo. Abrió los ojos redondos inundados en salino y su cuerpo quedó rígido y frío como lo que acababa de descubrir. El miedo a mirar al pozo y ver lo que acababa de comprender empalideció aún más el poco color que quedaba en sus labios. Temerosa, reunió el valor para echar, sin saberlo, una última ojeada a su pozo, a sus propios monstruos, a sí misma.

Hace un año escribí…

Hace un año escribí, Es la Calma. Mi vida había empezado a transformarse y desde entonces no ha parado. Escribí sin saber cuanta razón tenía de que es la calma lo que inquieta. Ahora que lo sé, no la agarro y sé mas que nunca que nada atormenta mientras seas la tormenta. Ahora tengo otras vistas al Mar, mis propias vistas al Mar, las que yo elegí…

ES LA CALMA

Arriba, abajo y caes de bruces. Te levantas y tropiezas. Vuelves a levantar. Sientes q asciendes, sientes que vuelas. Que la brisa acaricia y vuelve a golpear.

Se oyen palabras de caramelo en diabéticas realidades; pensamientos alargadores en falsos labios.

Y la vida sigue mientras comprendes ensimismada que tú y solo tú eres dueña de crear todo lo que tienes alrededor. Que es mentira eso de que todo es pasajero; pues siempre se hace hueco en algún recóndito rincón de nuestra alma para quedarse ahí ; latente, hiriente ,quebrante y casi inerte pero bombeante en nuestros deseos, en nuestras acciones , en nuestros anhelos y agarrado con fuerza en nuestros pensamientos .

Y hay días que te sorprenden mirando al infinito, y tú infinito es una pared en blanco con algún que otro golpe y rasguño como la mezcla de los enredos que entiendes y los que no.

Y a lo lejos oyes el mar y huyes a él. Lo observas de frente, lo encaras, lo insultas , lo sientes, lo entiendes , lo hueles…y mientras tanto te das cuenta y te preguntas en qué momento olvidaste lo mucho que te aliviaba bogar con tus ojos sobre él, a veces enferma de misantropía y desilusión ; con las alas rotas y la esperanza pendiente pero con la apariencia de tu sonrisa intacta.

La contradicción de que te cure la tristeza, de que te levante la derrota… porque eres así, así y así , aunque te olvides de que ayer quizás no eras otra, sino que te escondías de ti misma o de lo que creías que eras.

Y te das cuenta que la vida es eso, levantar del suelo, alzar tú vuelo. Confiar en tus alas y no en la rama.

Y escribes de noche y sueñas de día, con la brisa sobre el rostro y el sol a la espalda. Con los pies descalzos sobre la hierba mojada, verde o amarilla del paraíso de tu imaginación donde siempre buscaste el cielo desde el sótano de la melancolía y la luz con los ojos cerrados. Porque el río de mis lágrimas lo nadé yo; aunque busqué el bote salvavidas, lo nadé yo.

Y es que nada para el viento , él solo toma otra direcciónal igual que los rayos del sol. Porque nada te atormenta mientras seas la tormenta , es la calma la que inquieta…

Hoy aplaudo (8 marzo)

Si, hoy nuestro día ,es mi día. Hoy, me aplaudo. Hoy me levanto y veo lo lejos que estoy del suelo. Yo y muchas como yo, no todas , eso si. Porque aún hay mujeres que nos frenan la batalla, como hay hombres que nos ayudan en ella. Hoy le doy las gracias también a todos esos hombres que realmente sí nos valoran y nos dejan ocupar nuestro lugar. A aquellos que entienden toda nuestra fuerza para aguantar y aún así salir airosas .

Hoy me aplaudo, este año más que nunca. Porque soy madre y crío a un niño sola. Porque aún así me critican por el hecho de recibir dinero, especialmente mujeres. Porque cogí mis maletas con mi hijo porque en el posparto mi cuerpo y mis atenciones, desviadas a mi hijo, y mi hijo no eran suficientes para llenar la vida o el ego de otra persona. Hoy me aplaudo porque he perdido 3 bebés y he seguido luchando por la capacidad que nos dio la naturaleza de crear vida, de sufrir sin sufrimiento por todo lo que implica. Hoy me aplaudo porque estoy más cerca de todo lo que quiero , porque levanto la cabeza cuando quieren evitar que lo haga. Hoy me aplaudo porque dejo mis traumas a un lado para disfrutar de toda mi capacidad para ser feliz, para ser quien yo quiera, lo que yo quiera, con quien yo quiera. Hoy me aplaudo porque soy mujer, puedo decidir y decido gracias a las que lucharon antes que yo y a mi misma. Hoy nos aplaudo porque ninguna lucha podrá con las que queremos y sabemos luchar . Hoy aplaudo porque no me dejé cortar las alas ni las manos. Hoy aplaudo porque puedo, porque lo merecemos. Porque lo merezco .

1B908DFA-2CCB-492A-875A-C3FCE444F687

Su nombre era GIA

 

Solía caminar en la orilla de la playa incluso en las noches nubladas sin lunas ni estrellas, justo cuando el día se rompía. Sus pies descalzos dibujaban caminos que iban y venían de los que las pequeñas olas se adueñaban sin pedir permiso, sin preguntar. Analogía* de su vida.

El viento se estampaba en su rostro y movía los rizos que parecían los garabatos de un niño en una atormentada cabeza.  Aquella noche la lluvia era tan fina que no se adivinaba con los ojos, como tantas cosas. Sólo se intuía en el destello que provocaban las finas gotas sobre los pequeños charcos de la playa. Su pensamiento no dejaba de divagar entre seguir hacia delante o echar atrás, limpiar y empezar todo otra vez justo donde lo había dejado, justo donde algo le hizo tomar otro camino. Nostalgia* de lo que fue.

Siempre fue una chica con las decisiones marcadas, no estaba acostumbrada a las opciones. Siempre pareció justo aquello que no era. Sus raros ojos color nomeolvides, y sus boca de labios escarchados nunca estuvieron muy compaginados acerca de lo que decir. Asinergia* emocional.

Intentaba que la rabia de los recuerdos no le completasen el carácter ni las decisiones que ahora le tocaba tomar, justo en esa misma noche en la que hasta la luna se le escondía. Comprendió tarde que uno no está solo por decisión y lo que son las mentiras de una cama sin sábanas. Los buenos momentos están llenos de personas, y personas cosas. Cuando lo comprendió comenzó a deshacerse de la estúpida manía de acoger las emociones ajenas como suyas propias. Alergia* empática.

Por fin sus piernas fallaron. Sus rodillas tocaron el suelo atrapando los pliegues de su delicado camisón que las gotas de lluvia, el viento y las olas habían unido a su anémico cuerpo. Hundió sus débiles y huesudos puños sobre la arena de la orilla y le regaló sus últimas lágrimas al mar. Ahí lo comprendió. ARRUGIA**

 

ANALOGÍA. Relación de semejanza entre dos cosas distintas.

NOSTALGIA. Sentimiento de anhelo por un momento, situación o acontecimiento pasado.

ASINERGIA. Falta de coordinación entre órganos.

ALERGÍA. Respuesta inmunizaría excesiva provocada en individuos hipersensibles.

ARRUGIA. Excavación subterránea que hacían los antiguos mineros para producir el hundimiento de las tierras de aluvión que, sometidas después al lavado, daban oro.

 

Un tesoro llamado recuerdo… II (Fortaleza)

Mi pequeño gran amor, hoy hemos vivido otro día emocionante descubriendo lugares. Momentos que ya sabes que llevo siempre conmigo.

Hoy tenemos otro lugar especial en el mundo, porque ya sabes que cuando descubres un paraíso por primera vez con alguien ese lugar queda marcado para siempre con esas personas, así que, una vez más, déjame contarte un secreto o dos o tres más…

Una día aprenderás lo que es una fortaleza. Un día el término fortaleza te dirá que es un lugar fortificado, construido para defender un lugar considerado importante por quién lo hace. Otro día tendrás que aprender lo que significa esa virtud.

Un día tendrás la necesidad de crear muros impenetrables, inquebrantables, fuertes y capaces de soportar la mayor de las invasiones. Todos creamos algún muro con la intención de protegernos.

Fortificalos, pero no los eleves demasiado. Que tus ansias de que sean altos no te impidan ver el horizonte y no te tapen los rayos del sol sin expectativa de lo que trae el cielo, de lo que te trae la vida.

Entiende que un buen muro no es aquel sin fisuras, sin huecos. Deja siempre lugares estratégicos para que puedan llegar a ti; para visualizar todo lo que tienes y todo lo que viene ; para anticiparte y para que tu mundo no tenga limites. Que los muros nunca te limiten. Un muro que no te deje salir, nunca puede ser bueno.

Crea puertas hacia ti, y descubre puertas que quieras abrir. A veces una puerta cerrada es la oportunidad para encontrar otra o para ponerte a prueba. Siempre no abren de la misma manera, con la misma facilidad. Escoge la que quieras, la que mas te guste, pero entiende que el aspecto de una puerta nada dice de lo que hay tres ella. Disfruta de la aventura.

Derrumba todos tus muros de vez en cuando y deja entrar algún monstruo. Enfrentarte a las cosas te mantendrá alerta. La tristeza es parte de la alegría, nada más que eso. Ten los suficientes recursos para que sea pasajera, porque siempre pasará. Es inevitable pero no  eterno. Todo pasa y todo cura.

Descubre paso a paso y párate siempre a disfrutar y observar el camino recorrido, siempre observa. Recoge el máximo de experiencias de cada momento. Aprende de cada uno de tus pasos. Que ninguno nunca quede vacío.

No eleves tanto tus muros que no te permitan subir a lo más alto para observar todo desde la cima. Crea escaleras que te permitan subir y volver siempre al lugar que quieras estar. Vuela y sueña, pero siempre aferrado a la tierra.

Se consiente que nunca una defensa es anticiparse con un ataque. La mejor defensa es solo tener todo aquello que evite un ataque. Dale la espalda al combate, siempre saldrás dañado de alguna manera, incluso aunque creas que ganes. Un combate nunca se gana del todo.

Desconfía en su justa medida. Entiende que el mundo siempre te fallará de alguna manera, aunque no quiera. Es inevitable. Pero no evites descubrir por miedo a salir herido, la verdadera fortaleza está en saber curarse las heridas sin renunciar a lo vivido, o a lo que tenga que venir.

LLena tu fortaleza de gente. Solo no te bastas. Solo no la podrás defender. Sólo no la podrás disfrutar. Así que se amable, se empatico, cuida de las personas que posean parte de lo que eres, parte de tus recuerdos. Sólo ellas te harán feliz, sólo ellas serán parte de tu fortaleza. LLenate de personas, con sus buenas y malas cosas. Siempre encontrarás algo por lo que perdonar.

Y sobre todo siempre siempre sonríe, hasta en tus momentos de mayor seriedad interna, siempre sonríe.

Y lo más importante, sé consciente de que por siempre jamás, serás mi número uno. Mi verdedera fortaleza. Cuida de ti y cuidarás de ella. Te quiero.

Ángel de Probeta VIII (Mi propia tragicomedia).

    Y justo hoy hace 5 años de aquella entrada en el quirófano. El aborto anterior quizás fue más fácil , pues no hubo necesidad de legrado, pero esta vez el miedo de enfrentarme por primera vez a meterme en un quirófano , unido al terror de todo lo que tuviera que ver con agujas, vías, jeringuillas, sangre… hicieron que no durmiera en toda la noche.

    Mi madre había llegado unos dos días antes. Recuerdo que al abrirle la puerta de casa me la encontré llorando diciendo que venía a ayudar.  Lo cierto es que prefería haber pasado todo aquello sin hacérselo pasar a ella. Saber que todo lo que me estaba ocurriendo le haría recordar todo su trauma de 14 años intentando quedarse embarazada , me hacía sentir mas culpable por tener que hacérselo revivir en  el presente que me tocaba y tenía la sensación de que me tendría que hacer cargo en ese momento de ese sentimiento, más todo lo que se me venía encima. A pesar de ello entendía que ella quisiera estar, y  si le hubiese negado el hecho de venir , ella posiblemente lo pasaría peor, aunque en ese momento lo que necesitaba era el menor de los dramas y la mayor normalidad. A pesar de todo, agradecí su presencia, porque me habría sentido muy sola.

    Recuerdo aquella mañana de ayuno con mi traje azul y mis botas de invierno negras como si fuera hoy. Me desperté algo mareada por el sueño y no haber comido . Estaba totalmente sedienta sin tan siquiera poder beber un trago de agua. Me sentía como en una nube, temblando por dentro con escalofríos que solo sentía y eran visibles dentro de mi.

    Al llegar a la clínica agradecí tanta amabilidad de las enfermeras. Ellas estarían acostumbradas a las mil mujeres que pasaban por allí a lo mismo que yo, pero su comprensión y su cariño se la agradeceré eternamente. Después del temido momento de que me pusieran las vías y las pastillas para comenzar a abortar empezaron los cólicos, dolores y escalofríos. Ya mi marido hacía un rato que se había marchado a entrenar y yo intentaba sonreír para que mi madre no se agobiase más.

    Cuando entré al quirófano estaba sobrepasada por tanta novedad. Sentí el frío de aquellas paredes de azulejos blancos por todos los rincones de mi cuerpo mientas me ataban los brazos a la camilla y me colocaban con las piernas abiertas entre las cuales sacarían toda mi esperanza ya sin vida.

    Siempre hay un momento divertido y gracioso por muy angustiante o dolorosa que sea una situación, es algo que la vida me ha demostrado en mas de una ocasión. Y es que recuerdo como el anestesista me pedía que contase hacia atrás desde 10 y yo, al oírme totalmente drogada por la anestesia, me comencé a reír a carcajadas de mi misma. Ese fue mi ultimo recuerdo en el quirófano, yo riéndome de mi misma, de mi propia tragicomedia…

(Continuará)

Fragmento del libro… Los monstruos de …

Para l@s que preguntáis como va el libro… un pequeño fragmento…

 

-Es esa manera enfermiza que tienes de amar Dasha – decía la anciana intentando convencerla.

-¡No es enfermiza! .-Gritó ella entre rota y enrabietada. -Simplemente me lanzo al vacío.

-¡A eso mismo me refiero niña!.

-¿Qué otra manera puede existir de volar?.

-Es que sigues sin darte cuenta que en el vacío no hay nada y te golpearas con cada una de las piedras del pedregoso y estrecho túnel por el que te estas lanzando.

-De eso exactamente se trata , de volar mientras esperas que te rescaten de cada uno de los golpes. ¿Qué otra cosa puede ser el amor?. No podemos aprender a volar, como no se puede aprender a amar. Ocurre que simplemente vuelas , simplemente amas. Jamás has amado si no has dicho que prometes nunca jamás volver a hacerlo. No sabes lo que es el amor hasta que conoces el desamor – sentenció la chica con la mirada vacía . Aún se le encogía la piel al recordar como se posaba la luz del sol sobre el mar en los trayectos en coche con él. Recordaba cada segmento de los rincones que recorrió en su compañía y cada uno de los diálogos y promesas hechas con jugueteos de manos entrelazadas llenas de caricias que ella sentía como el mas fino de los terciopelos.

La anciana no paraba en el intento de hacerle ver  que todo aquello era la tormenta de un amor enmascarado detrás de mil promesas vacías y engaños para llevarse el tintineo del brillo de sus ojos y apagarla aún más. Intentaba mostrarle que lo único que se llevaría consigo era conseguir que más monstruos la inundaran y terminasen de anegarla. Quería hacerle partícipe del juego de las verdades a medias, más peligrosas y confusas que las mentiras. Intentaba hacerle descubrir por ella misma que todo aquello que no se dice suele guardar más que callar que una mentira.

-¿Y como sabes realmente que lo amas?.- Insistía la anciana en sus intentos de aclararle las ideas. Normalmente no preguntaba, dejaba que Dasha hablase y hablase, pues creía en la idea de que se obtiene más sinceridad de las palabras cuando no son preguntadas , pues una respuesta siempre es preparada, pero lo dicho sin preguntar muestra más del sendero por el que alguien te quiere llevar.

-Porque me duele cuando lo miro y le sonrío.- contestó con desanimo Dasha.

-Discúlpame , no lo entiendo .

-Un vacío recorre cada parte que queda inherte en mí cuando veo en sus ojos que mi sonrisa no es la más bonita y más eterna del mundo para él . Lo sé porque algo se rompía en mí cuando no me miraba como si fuera el ser más extraordinario y especial en su planeta ; cuando sabía que podía ser sustituida en cada momento , daba igual por quien. – decía Dasha mientras lloraba desconsolada. Ella sabía que realmente lo amaba porque en ese momento era el único ser en el mundo que era capaz de romperle el alma y de vaciar el poco brillo que los golpes de la vida le había dejado y que tanto esfuerzo le había costado mantener.

– Por lo que me dices, veo que es muy peligroso que te metas en el pozo a luchar con ese monstruo, con esos pensamientos. – decía la anciana atemorizada. Era la  primera vez que realmente respetaba cada uno de aquellos sentimientos nuevos para ella. – Tal y como veo que sientes, jamás lograrás deshacerte de ese monstruo. Ésta vez no.

-Es la primera vez que estoy segura que lo ganaré, y sé que el único camino es ese.

-¿A qué te refieres ?, ¿ qué piensas hacer ?

-Seguir amándolo .

-Es una estrategia absurda, sabes que te romperá el alma y eso te tendrá atada a ese mundo y tiempo y quizás no puedas volver. – La anciana no sabía si en esas circunstancias podría realmente encontrar el modo de hacerla regresar a la época en la que hablaban. Sabía parar el tiempo, volver atrás y adelantarlo, pero sacar a alguien de un tiempo del que no quería volver era una tarea que nunca tuvo éxito en sus intentos anteriores.

Pero es que Dasha tenía claro que la única manera de ganar a este monstruo era esa. Buscaba exactamente eso que temía la anciana, que le rompieran el alma. Que la rompieran en tantos pedazos que al recomponerse ninguno encajase en su antiguo lugar y simplemente tuviera que ser otra. Otra tan diferente que jamás hubiese sido capaz de memorizar de él, la manera exacta en la que encajaban cada una de las muescas de sus dientes cuando sonreía. Ser capaz de ser aquella que nunca se daría cuenta de lo bien que olía su pelo al besarlo por las mañanas, entre las sábanas que aún estaban calientes del calor de aquellas noches llenas de manos que tocaban y agarraban deseosas de atrapar cada movimiento de sus caderas desesperadas por atrapar los vaivenes de sus deseos. Y es que no se podía permitir recordar la presión de sus dedos sobre su piel o el sonido de sus besos cerca del oído. Tenía que convertirse en aquella que no necesitaba el calor de su respiración para calmarse ni supiese ver cuando sus ojos necesitaban un beso en el cuello que terminase en mil besos mas.

Esa noche, era la primera vez que Dasha tenía en su mano el plan de viaje. Lo cierto es que no estaba temerosa porque no fuese la anciana quien estableciera las pautas a seguir para acabar con el monstruo. Sabía que esta lucha era únicamente suya, que solo ella la entendía de la manera que la sentía y que nadie, solo ella, sabría como enfrentarse a esa parte de su universo.

Preparó todo como de costumbre. Se despidió de la anciana antes de empezar el ritual. El cielo estaba despejado y podía distinguir las estrellas sin dificultad. Mientras se desnudaba descorchó la última botella de vino búlgaro que le quedaba en la despensa y observó que esa noche el pozo estaba algo inundado de las lluvias de aquella mañana. Recordó que la última vez que se metió en aquella especie de hoyo cósmico con el agua fría de la lluvia, mirar las estrellas le reconfortó. Sabía que pasase lo que pasase solo sería una grieta más en ella, y que la anciana le había enseñado a no tener que temerlas, pues es por ahí por donde entraba La Luz.

Continuará…

Enlight150

Ángel del Probeta VII Segunda Estrella (Continuación)

 

PRIMERA PARTE : Ángel de Probeta Parte VII Segunda Estrella ( La que me ilumina el mar ) CLIK AQUÍ.

SEGUNDA PARTE : ÁNGEL DE PROBETA VII SEGUNDA ESTRELLA (CONTINUACIÓN)

Y solo necesite un ¿qué tal estas?, de la primera persona que tuvo la delicadeza de preguntarlo, la secretaria , para venirme abajo. Y es que los hombres a los que les toca vivir una experiencia así , seguramente lo pasaran mal, pero la devastadora sensación de que hay alguien sin vida dentro de ti te apaga rincones del alma que necesitas para respirar; te ahoga; te oprime el vacío que llevas en tu vientre lleno de sin vida.  La insensibilidad de quién no lo entiende es cortante y punzante , terriblemente abofeteante . Y tras ello, solo puedo dar las gracias a Irini, la ginecóloga que trajo a mi hijo al mundo , porque mi útero fue parte de su vida hasta que ella misma lo vació para llenar mi vida de él, de mi bebé.

Recuerdo llorar en el mostrador pagando la consulta mientras llamaban al seguro privado a ver qué parte de todo aquel cuento de terror cubrían. Entonces me tuve que secar las lágrimas para volver a cruzar, sin llamar la atención, la sala de espera repleta de barriguitas llenas de vida para ir a la oficina de administración y solucionar, justo en ese preciso momento, el lío que tenían con la cobertura del seguro que finalmente si cubría toda la masacre de mis ilusiones .

Allí estaba, en el lugar que menos necesitaba estar, manteniendo a raya la respiración de mis pensamientos , para que no salieran por mis ojos toda la tristeza y el abismo que llevaba dentro.

El camino a casa fue horroroso. Lo peor es que ese tipo de trayectos se repetirían con los años . No sabía cómo dar ánimos pues sentía que yo era culpable; no sabía qué decir; no sabía si necesitaba consolar o ser consolada y aunque lo que quería en ese momento era meterme en la cueva más lejana y oscura de la tierra, que nadie me viera ni preguntase y ser olvidada , los gestos a mi alrededor me hicieron saber que otra vez me tenía que salvar yo misma, nadie lo haría por mi. Tenía que ser yo y no iba a ser tan fácil esta vez porque tendría que esperar días hasta que me hicieran el legrado, con un bebé sin vida dentro de mi vientre, pero sobre todo, dentro de mi cabeza cada segmento de los segundos que tiene el día. Mi mente tenía que remar y remar, una vez más, en el río caudaloso de mi desesperanza para no caer por la catarata que todo aquello había creado dentro del cajón reservado a mis traumas …

Ningún límite tiene tú nombre…

Captura de pantalla 2017-09-15 a las 15.52.58

Ángel de Probeta (Recopilación)

Gracias por los mensajes, es reconfortante y alargador las palabras que me escriben. Intentaré encantada ir contestando a todas las dudas y preparando la continuación de Ángel de Probeta. Mientras tanto, para aquellas que me lo habéis pedido y para los que se han ido incorporando, hago una recopilación ordenada de los Capítulos.

Especialmente contesto una pregunta que me habéis hecho más de una. Referente a si no me incomoda o me da miedo exponer una parte tan íntima y dolorosa de mi vida y de mi personalidad contesto con otras preguntas: ¿ qué es la vida si no podemos compartirla ? ; ¿ cómo voy a pedir ser comprendida si no expreso lo que siento ? ; ¿ cómo voy a ayudar si me callo y no me implico ? ; ¿ cómo voy a sanar si me quedo quieta e inherte ? ; ¿ quién me va a salvar si no me salvo ? . Lo que hago y me ocurrió , hoy es parte de lo que soy, no todo lo que soy. Y no, exponer lo que soy no me da miedo ni me incomoda . Y es que aunque más de una vez me haya fallado y falle la valentía , siempre tuve claro que hay solo una cosa en la vida de la que nadie se arrepiente , que es haber sido valiente .

ÁNGEL DE PROBETA

” Mil batallas merecen ser lucharas e incluso perdidas por la sola esperanza de la Victoria más eterna… Que todas las lágrimas derramadas , las noches con el alma rota, solo sirvan para disfrutar del poder que tiene desear algo…”

Ángel de probeta ( origen ).

Ángel de probeta. Parte II ( Las primeras alas )

Ángel de probeta. Parte III “Esa silla en la que nos tocó esperar”

Ángel de probeta. Parte IV ( Mi plan B )

Ángel de probeta Parte V (La sonrisa de mi bajo vientre)

Ángel del probeta Parte VI ( La Luna sobre mi cama)

Ángel de Probeta Parte VII Segunda Estrella ( La que me ilumina el mar )

IMG_8993