EPIMÉNIDES…

Que sí, que no y que siempre por supuesto. Que prefiero arriba y también abajo pero siempre soy consciente de cual es mi lugar.
Que me encanta que llueva y que haga sol, es más, me gustan ambas cosas a la vez.
Que digo más veces Si y más veces No de las que debería y prefiero el día pero soy de la noche.
Que no soy igual con todo el mundo, es más, soy diferente con una misma persona.
Que no me da igual lo que me importa y me importan tantas cosas…
Intento ser constantemente variable por supervivencia; estar alerta. Como decía Benedetti “no te salves, no te llenes de calma” , y yo tonta adoro la calma.
Soy tremendamente bien pensada con los mal pensados, es la única arma para soportarlos, y poco compasiva con los malos sentimientos.
Me importa mucho o poco lo que digan de mí; lo que piensen de mí; lo que objeten de mí, aunque solo me entiende quien yo quiero que lo haga y no consigo que lo hagan todos los que quiero.
Soy un rebujo de arrepentimientos de no haber hecho, de satisfacciones, de penas y alegrías.
Analizo mis comportamientos, pero lo suficientemente poco pues siempre opté por una cosa u otra, como todos los demás.
Tengo como norma no hacer caso a las críticas ni los halagos, no tener en cuenta lo que se habla de mis virtudes ni mis defectos, guardar los éxitos junto con los fracasos.
No olvido, nunca olvido, no me gusta olvidar, y se profundamente lo necesario que es.
No me gusta arreglar las cosas a la fuerza ni las confrontaciones. No es cobardía, es economía emocional, querer estar en paz. Tengo la suerte o la desgracia de desinteresarme por quien por mí no se interesa.
Soy extremadamente abierta con quien quiero e inaccesible en más ocasiones de las que debería y gustaría si no encuentran mi interruptor.
Soy precipitadamente cautelosa y amante de las cosas más simples. Me encantaría saber hacer siempre las cosas de la manera más sencilla aunque mis defectos las compliquen.
Me encanta dar mi libro de instrucciones a quien le interese y prometer la entrega de mis actualizaciones, aunque para ello a veces pida suscripción o lealtad como le llamo yo.
Entiendo la necesidad de reír tanto como de llorar e intento hacerme caso pero nunca me miro al espejo mientras lo hago. Intento no autohalagarme ni autocompadecerme, aunque el que consiga hacerlo, por favor, que me diga cómo.
Soy capaz de querer, de amar, de cuidar, de anhelar, de equivocarme continuamente pero nunca odiar.
Soy todo lo contrario a orgullosa y supongo que bastante tozuda.Y también supongo que he intentando no dejarme muy mal y si como en una paradoja de Epiménides digo que todo es mentira , ¿por qué iba a estar diciendo la verdad de que es mentira?…

Gracias a l@s que me aguantan y a l@s que intentan hacerlo.

 

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